Ganar Alcorcón pide auditar el conjunto de los hospitales madrileños para prevenir posibles manipulaciones en las listas de espera y dar tranquilidad a los pacientes.
Los municipalistas reclaman esta medida ante las preocupantes revelaciones publicadas por El País sobre episodios de posible manipulación en el Hospital Ramón y Cajal, atribuidos por el diario a responsables del centro, llegando a contravenir el criterio de los profesionales. Para el partido vecinal la prioridad es salvaguardar la salud de los pacientes y dar tranquilidad a los usuarios del Servicio Madrileño de Salud.
“La salud de nuestras vecinas y vecinos es la prioridad. Le pedimos a la Comunidad de Madrid que haga una auditoría a fondo del conjunto de hospitales de la región para dar tranquilidad a los pacientes, detectar posibles casos de manipulación de las listas de espera, si los hubiera, y prevenir que puedan producirse en el futuro. Cuando hablamos de la sanidad pública, que ha sido muchas veces nuestro orgullo nacional, hay que cortar de raíz estas prácticas, proteger a los profesionales que las denuncian y despejar toda sombra de duda de que nuestros hospitales actúan con diligencia y profesionalidad”, ha reclamado Miriam Benítez, portavoz de Ganar Alcorcón.
Desde Ganar Alcorcón opinan que, para aclarar hasta dónde llega este episodio y si pueden existir situaciones similares en otros centros hospitalarios de la región, es urgente actuar con determinación y transparencia para saber qué está ocurriendo en la dirección de los hospitales de la región.
Tras la auditoría, Ganar Alcorcón reclama investigaciones, depuración de responsabilidades y un cambio de rumbo en la gestión de la sanidad pública
Ganar Alcorcón exige transparencia como medida para proteger a vecinos que pudieran verse afectados y dar tranquilidad a los usuarios, pero reclaman que, una vez aclarada la situación, se abran “cuantas investigaciones y expedientes sean necesarios” y se depuren responsabilidades por lo ocurrido, colocando el acento político en Fátima Matute, consejera de Sanidad del Gobierno de Ayuso.
Sin embargo, los municipalistas también quieren ir al fondo del asunto y llaman a terminar con el modelo de competición en la sanidad madrileña que prima maquillar los datos frente a la atención a los pacientes.
A este respecto, el teniente de alcalde y concejal de Ganar Alcorcón, David López, ha advertido que “estas son las consecuencias de un modelo que empieza por la privatización y luego pone a los centros a competir, en vez de a mejorar la calidad de su atención”, y ha reclamado que “haya un cambio radical de rumbo en la sanidad madrileña que coloque la atención al paciente como prioridad y no la mejora de los datos a cualquier precio”.
Los municipalistas definen este modelo privatizador como el “pecado original” que desvía a los servicios públicos de su cometido y les acaba implicando en dinámicas como las reveladas.
“Cuando conviertes la sanidad en una competición de indicadores, corres el riesgo de que mejorar el dato importe más que mejorar la atención. Ese modelo de gestión, asociado durante años a la privatización y la competencia entre centros, es el que hay que cambiar”, ha insistido David López.
Las revelaciones del diario El País sobre el Hospital Ramón y Cajal
Según ha revelado El País, responsables del Hospital Ramón y Cajal habrían ordenado modificar en el sistema informático la prioridad de pacientes que se encontraban en lista de espera para una intervención quirúrgica. El periódico asegura haber tenido acceso a documentos internos y correos electrónicos y haber contrastado los hechos con cuatro médicos del servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología.
En concreto, entre el 28 de febrero y el 14 de marzo de 2025, 57 pacientes pasaron de tener consideración de preferentes —con un plazo previsto de intervención inferior a 90 días— a figurar como pacientes de prioridad normal, cuyo plazo se amplía hasta los 180 días. Según los médicos consultados por el diario, estos cambios se realizaron sin una nueva valoración presencial y sin consultar a los cirujanos que habían establecido inicialmente la prioridad clínica de los pacientes.
El País vincula estas modificaciones con los objetivos de gestión de las listas de espera establecidos por la Consejería de Sanidad. Entre la documentación publicada figura un correo del jefe del servicio en el que, al ser preguntado por una doctora por los cambios, hace referencia al compromiso del hospital de operar a los pacientes preferentes dentro de los 90 días y recomienda evitar, “en la medida de lo posible”, su clasificación como preferentes. El periódico señala además que el cumplimiento de determinados objetivos relacionados con las listas de espera forma parte de los criterios que afectan al complemento de productividad de responsables hospitalarios.
Uno de los cirujanos que denunció internamente lo sucedido, Luis Alberto Martos, trasladó posteriormente los hechos a la dirección y la gerencia del centro. Otra facultativa pidió también una investigación después de descubrir que se había cambiado la prioridad de una niña de tres años a la que consideraba necesario operar con urgencia. El Hospital Ramón y Cajal niega haber cometido irregularidades y sostiene que ni la Dirección Médica ni la Gerencia realizan directamente modificaciones individuales de las listas de espera quirúrgicas.
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