Ganar Alcorcón alerta de que la crisis de vivienda castiga la salud mental y pide soluciones urgentes a la Comunidad de Madrid

Ganar Alcorcón sobre la vivienda y su relación con la salud mental
Publicado el: 22/07/2026

Ganar Alcorcón ha advertido de que la crisis de la vivienda está perjudicando la salud mental de la población. La formación municipalista alerta de que las crecientes dificultades para acceder a una vivienda digna están generando un profundo deterioro del bienestar emocional de la juventud y reclama una intervención pública decidida para garantizar el derecho a la vivienda.

La formación se hace eco de las conclusiones del informe Habitar la incertidumbre: vivienda, juventud y malestar estructural, elaborado por el Consejo de la Juventud de España, Fad Juventud y Oxfam Intermón, que concluye que el 42 % de las personas de entre 25 y 34 años afectadas por la crisis de la vivienda percibe su salud mental como regular o mala. El estudio señala además que quienes destinan más del 50 % de sus ingresos al pago de la vivienda presentan una incidencia de mala salud mental que duplica a la de quienes dedican menos del 30 %.

«El problema de la vivienda ya no es solo económico. También afecta a nuestra salud mental», ha señalado Miriam Benítez, portavoz de Ganar Alcorcón, quien ha recordado que «vivir pendiente de si podrás pagar el alquiler el mes que viene, de si tendrás que volver a mudarte o de si algún día podrás independizarte tiene consecuencias. La incertidumbre permanente está consumiendo las expectativas de toda una generación que estudia, trabaja y se esfuerza, pero que cada vez mira al futuro con más preocupación. Estamos hablando de ansiedad, de frustración, de proyectos de vida aplazados y de un deterioro evidente del bienestar emocional de miles de personas jóvenes».

Por todo ello, Ganar Alcorcón reclama a la Comunidad de Madrid, responsable en materia de vivienda, que actúe con la contundencia que exige la situación. Si no está dispuesta a hacerlo, los municipalistas exigen que se transfiera a los ayuntamientos las competencias necesarias para impulsar políticas eficaces de vivienda.

“Conocemos nuestra ciudad mejor que nadie y sabemos dónde y cómo intervenir para hacerle la vida más sencilla a nuestros vecinos. Si el Gobierno de la Comunidad de Madrid no quiere actuar, le pedimos que nos dé las competencias y los medios para poder hacerlo nosotras directamente”, insistió Benítez

Ganar Alcorcón y sus medidas de viviendas: planes a medio y corto plazo

Entre algunas de las medidas urgentes reclamadas por los municipalistas están intervenir el precio del alquiler para evitar que siga subiendo, redoblar las inspecciones para impedir la reventa ilegal a precio especulativo de vivienda protegida y revisar las condiciones de proyectos que ya están en marcha, como el Plan VIVE, para conciliar calidad de vida y precios asequibles.

Miriam Benítez y David López, concejales de Ganar AlcorcónA medio plazo, uno de los objetivos pasa por tener un parque de vivienda pública que ofrezca precios razonables a los vecinos frente a un mercado de la vivienda imposible. En ese sentido, los municipalistas reclaman un esfuerzo integral de la Comunidad de Madrid para comprar vivienda antigua, rehabilitarla e incorporarla al parque público de alquiler de manera permanente, pues eso permitiría ofrecer vivienda pública en un menor plazo de tiempo que otras fórmulas.

La portavoz municipalista alerta de que construir sin planificación ni control sólo engorda la burbuja y ha reclamado una respuesta pública inteligente a la altura del problema: «no podemos seguir respondiendo únicamente con medidas paliativas a una crisis que ya está afectando a la salud mental de toda una generación. Tampoco fiarlo todo al ladrillazo sin regulación ni control. Necesitamos proteger la vivienda pública, impulsar un parque suficiente de alquiler asequible e intervenir el mercado cuando sea necesario para que nuestros vecinos puedan encontrar alquileres a precios razonables».

Para Ganar Alcorcón, garantizar el derecho a una vivienda digna no solo supone mejorar las condiciones materiales de vida, sino también proteger la salud mental, favorecer la emancipación y permitir que las personas jóvenes puedan construir un proyecto vital con estabilidad, autonomía y esperanza.

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